LA SALUD MENTAL DESDE LOS DERECHOS Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

.Al hablar de salud mental, el debate suele centrarse habitualmente en los síntomas, el diagnóstico o los tratamientos clínicos. Pero este enfoque corre el riesgo de invisibilizar una dimensión esencial: la persona como sujeto de derechos y ciudadano activo, con una historia, relaciones y un lugar en la comunidad

Desde la Cátedra de Ciudadanía y Salud Mental FAISEM–Ual, estamos llevando a cabo diversas líneas de investigación que parten de una idea fundamental: el sufrimiento psíquico no puede entenderse ni abordarse al margen del contexto social, relacional y comunitario de las personas. En este sentido, los proyectos que se llevan a cabo pretenden favorecer la participación ciudadana y el compromiso con la transformación social, con el objetivo de generar conocimiento útil para la ciudadanía, los profesionales, las familias y las instituciones públicas.

El deporte: recuperando el cuerpo y el vínculo social

El aislamiento y el estigma siguen siendo barreras estructurales para muchas personas con problemas graves de salud mental. Frente a esto, una de las principales líneas de investigación que llevamos a cabo se centra en evaluar los beneficios de la actividad física y el deporte.

Históricamente, la atención psiquiátrica ha descuidado la salud física de esta población, lo que ha influido en una menor esperanza y calidad de vida, entre otros aspectos . La investigación que llevamos a cabo demuestra que el deporte no es solo una intervención física sino también, para muchas personas, un catalizador social y un apoyo muy importante en la recuperación. Cuando una persona participa en un equipo deportivo o forma parte de un grupo de actividad física, la etiqueta de “paciente” pierde peso y aparecen otras identidades: compañero, jugadora, deportista, miembro de un grupo. Investigar el deporte en salud mental es investigar cómo las personas recuperan la propiedad sobre su cuerpo, su autonomía y su presencia en los espacios comunitarios.

Los resultados son claros: mejora la condición física, la autonomía personal y la calidad de vida, a la vez que se reduce el autoestigma y la sintomatología clínica . Además, supone un ahorro en gasto sanitario (menos fármacos y menos hospitalizaciones).

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Tecnología para la empatía: Innovación digital contra el estigma

En un mundo cada vez más digital, el estigma hacia la salud mental también se construye —y puede desmontarse— desde las pantallas. Por eso, exploramos el uso de tecnologías innovadoras para la sensibilización y reducción de prejuicios, particularmente entre los más jóvenes.

Hemos desarrollado y evaluado herramientas digitales como Stigma-Stop, Inclúyete VR y Virtu-ACT. Son videojuegos y experiencias de realidad virtual diseñados para generar empatía experiencial: comprender la vivencia del otro desde un entorno seguro. Estas intervenciones han demostrado ser eficaces para reducir el estigma en la población general, de forma individual o conjunta, especialmente cuando se complementan con el contacto directo y actividades participativas, como se lleva a cabo en el programa Inclúyete.

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Diálogos Abiertos: Democratizar la atención

Finalmente, nuestra tercera línea va directa al núcleo de la relación entre quien pide ayuda y quien la ofrece. Si el deporte recupera el cuerpo y los vínculos, y la tecnología educa la mirada social, el marco de Diálogo Abierto transforma la estructura de poder en la atención psicológica y redefine la forma como nos escuchamos.

Desde la Cátedra estamos impulsando el análisis de este enfoque en España, convencidos de que la recuperación no se da en aislamiento, sino en red. El Diálogo Abierto rompe la verticalidad tradicional : ya no hay un experto que conoce mejor que nadie lo que la persona tiene que hacer, sino un equipo que se sienta con la persona y su entorno (familia, amigos) para construir sentido juntos.

A través de iniciativas como SM_Escucha, exploramos cómo los espacios seguros de escucha devuelven el protagonismo a la persona. La experiencia demuestra que cuando el sistema ofrece tiempo, presencia y horizontalidad, se pueden revertir las crisis respetando los Derechos Humanos. Investigar estas prácticas confirma que la mejor herramienta terapéutica sigue siendo la palabra compartida en igualdad

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Investigación para la transformación social

Entendemos que la investigación no debe quedarse encerrada en circuitos académicos. La ciencia solo tiene sentido cuando es accesible, comprensible y útil para transformar realidades.

Por eso apostamos por la ciencia abierta y la transparencia, poniendo a disposición de profesionales, responsables públicos y toda la sociedad la producción científica que llevamos a cabo. Estos trabajos pueden consultarse y descargarse libremente en ZENODO, la plataforma de ciencia abierta promovida por la Unión Europea.

Compartir el conocimiento no es un gesto neutral: es una posición ética y política. Es el primer paso para construir una salud mental verdaderamente pública, basada en derechos y en la participación activa de la ciudadanía.

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