El Centro de Investigación para el Bienestar y la Inclusión Social (CIBIS), en colaboración con la Cátedra Universitaria Ciudadanía y Salud Mental FAISEM–UAL continúa impulsando y difundiendo iniciativas que contribuyen a modelos de atención en salud mental más inclusivos, comunitarios y centrados en la persona. En este marco, presentamos los principales resultados de una investigación reciente desarrollada en torno al Huerto Inclusivo CiBiS‑UAL, una experiencia que cuenta con el apoyo y la financiación de la Fundación Caja Rural Granada y que integra naturaleza, participación social y acompañamiento horizontal.
¿En qué consiste la investigación?
El estudio, realizado por Lucía Salas Conejo y tutorizado por Adolfo J. Cangas como Trabajo Fin de Grado en Psicología en la Universidad de Almería, analiza el potencial de los huertos inclusivos como recurso terapéutico y de inclusión social para personas con sufrimiento psíquico. El objetivo principal fue comprender cómo, por qué y en qué condiciones este tipo de intervenciones comunitarias generan efectos positivos en el bienestar emocional y la cohesión social.
La investigación se llevó a cabo con personas participantes del espacio comunitario SM_escucha y se desarrolló desde un enfoque cualitativo basado en la evaluación realista. Esta metodología permite identificar la relación entre el contexto en el que se desarrolla una intervención, los mecanismos que se activan y los resultados que se producen (configuraciones Contexto‑Mecanismo‑Resultado).
Metodología
La recogida de información se realizó a través de:
- Entrevistas semiestructuradas a las personas participantes.
- Observación participante y elaboración de notas de campo durante las sesiones del huerto.
- Registro de asistencia a lo largo de diez encuentros semanales.
Principales hallazgos
Los resultados muestran que el Huerto Inclusivo CiBiS‑UAL actúa como un entorno facilitador del bienestar emocional y la inclusión social, destacándose varios elementos clave:
- Mejora del bienestar emocional: la conexión con la naturaleza, las tareas prácticas y el ambiente no clínico favorecen la reducción del estrés, la calma, la motivación y la sensación de paz mental.
- Cohesión social y sentido de pertenencia: las dinámicas grupales horizontales, el apoyo entre iguales y la ausencia de etiquetas diagnósticas generan confianza, compañerismo y participación activa.
- Sentido de utilidad y aprendizaje: las tareas significativas y adaptadas promueven la percepción de logro, el aprendizaje práctico y la autoestima.
- Barreras a la participación: se identificaron dificultades externas, como problemas de transporte o sobrecarga personal, que pueden limitar la asistencia continuada y, con ello, los beneficios del programa.
Estos resultados refuerzan la idea de que el huerto no es solo una actividad ocupacional, sino una intervención comunitaria compleja que activa mecanismos específicos —como el sentido de pertenencia o la autoeficacia— cuando se dan las condiciones adecuadas.
Aportaciones y relevancia
La investigación se alinea con la evidencia científica que respalda las intervenciones basadas en la naturaleza y en la comunidad como complemento a los abordajes tradicionales en salud mental. Además, aporta conocimiento aplicado sobre los factores que favorecen o dificultan su eficacia, ofreciendo orientaciones prácticas para mejorar el diseño e implementación de programas similares.
Conclusión
El Huerto Inclusivo CiBiS‑UAL se consolida como una herramienta comunitaria con un claro potencial terapéutico y social. Comprender cómo funcionan estas experiencias y qué las hace efectivas resulta clave para seguir impulsando prácticas innovadoras que sitúen la salud mental en el corazón de la comunidad.
Se puede acceder al TFG completo a través del siguiente ENLACE.


