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Acabar con el autoestigma, tener la esperanza de que es posible y que hay otro camino. Entrevista a Domingo Díaz del Peral, psiquiatra y director de la UGC de salud mental de Almería

¿Qué es “Almería, Tierra sin Estigma”?

“Almería, Tierra Sin Estigma” es un proyecto del Consejo Pro-Salud Mental que engloba a asociaciones de usuarios de salud mental, familiares y allegados de estas personas, asociaciones científicas, de profesionales, los servicios sociales especializados (FAISEM) y los servicios sanitarios de salud mental. En realidad, “Almería, Tierra Sin Estigma” es una alianza de usuarios, familiares y profesionales para conseguir que disminuya el estigma en la sociedad y se favorezca una integración plena que permita el disfrute de todos los derechos que le corresponden a las personas con enfermedad mental y que se termine con un largo periodo en el cual estas personas han visto limitadas las posibilidades de desarrollarse personalmente. Por razones históricas y culturales las personas con enfermedad mental, en especial grave, han sido separadas de la vida social y esto, unido a la propia mala imagen que llegan a tener de sí mismas motivado por el rechazo global, implica una automarginación que limita mucho sus derechos y sus posibilidades de tener una vida plena.

¿Cómo surgió la idea de crear esta alianza?

Por la necesidad, porque solos no podemos. Los profesionales solos, las familias solas, los enfermos solos… no pueden producir un cambio social tan intenso. La alianza entre la ciencia, la práctica profesional y el saber de la familia y las personas con enfermedad mental, configura un paradigma y un modelo cultural que puede romper con la visión previa y obligar a las autoridades a posicionarse y a promover cambios, así como a la sociedad en general.

¿Existen experiencias similares a “Almería, Tierra Sin Estigma” en otros lugares?

En España, que yo conozca, no. Yo creo que así configurado como una alianza estable, en la que todos aportan, todos participan, no existe. Este tipo de uniones es difícil, requiere de mucha generosidad, que todas las partes escuchen, sin embargo produce resultados muy positivos. Ya sólo su existencia permite dar una imagen mucho más integral que la de simplemente un profesional que comenta una práctica que no es adecuada, una familia que comenta una situación o un paciente que reivindica. Esto es una visión de conjunto.

Estamos en los umbrales de un nuevo modelo que respete los derechos de los pacientes, no sólo en los tratamientos sino en todo, en los roles entre los profesionales y usuarios, que los profesionales sean como entrenadores personales, que apoyan lo mejor de cada paciente para que elijan su camino. Esto significa un esfuerzo extraordinario. No es sencillo ni por supuesto es simple, pero merece la pena.

En este sentido, me parece por ejemplo que el esfuerzo de la Universidad de Almería, con el deporte, con el entrenamiento en formación… es algo básico, porque ningún corredor de maratón, empieza corriendo una maratón. Hay que empezar con entrenamientos, con concentraciones, con tiempos fallidos, con lesiones… y solamente los que son capaces de tener apoyo fuera, y fuerza interior dentro, lo consiguen. Creo que es muy importante que se tenga claro que es un camino difícil, pero que es mucho mejor que cualquier otro camino que implique la resignación, el sufrimiento y la aceptación pasiva de todo lo que venga. El lanzarse al mar y tener libertad, tiene sus riesgos, pero lo que es seguro que si te quedas en puerto no vas a ver mucho más.

En estos cinco años, ¿cuáles han sido los logros principales de “Almería, tierra sin estigma”?

Yo creo que el primer logro es que ha mejorado la opinión de nosotros mismos. Los profesionales y especialmente las personas con problemas de salud mental y las familias tienen una mejor imagen de sí mismos. Esto nos coloca en una posición muchísimo más esperanzadora respecto a logros futuros. Probablemente la dificultad mayor para emprender un proyecto sea creerse el proyecto y comprometerse con él. Esta primera fase, que no ha sido rápida y ha requerido mucho esfuerzo y trabajo, se ha conseguido. Creo que cualquiera que asista a las reuniones del Consejo o a las actividades que desarrolla “Almería, Tierra Sin Estigma” comprobará que no hay autoestigma, o que es mínimo, y lo que sí hay es mucha ilusión y muchas ganas de hacer cosas, algunas factibles y otras que hay que ir planificando. Creo que este es un éxito fundamental también en la biografía de las  personas con enfermedad mental y de las familias. Primero, acabar con el autoestigma, tener la esperanza de que es posible y que hay otro camino. Si se consigue eso, hemos dado un paso de gigante.

¿Qué retos se presentan para el futuro?

Creo que lo que tenemos ya es que empezar a conseguir logros. Tenemos que conseguir empleo, insisto, por ejemplo en el esfuerzo de la Universidad de integrar a decenas y decenas de personas con enfermedad mental en actividades muy positivas, el empoderamiento de las asociaciones de usuarios y familiares es cada vez más notable, la sensibilidad de los profesionales y de la dirección de los servicios se orienta cada vez más hacia un modelo de recuperación. El logro posiblemente sea conseguir que todo eso se materialice en realidades, por ejemplo, que la gestión de servicios de salud mental sea compartida con familiares, usuarios y en general, con la sociedad, que los proyectos se prioricen a través de las necesidades de las personas con enfermedad mental, que éstos consideren de manera activa que tienen que defender sus derechos y que eso se tiene que cristalizar en una participación decisiva en asuntos claves.

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Entender y tratar la esquizofrenia en su contexto biográfico, entrevista con José Manuel García Montes, profesor de psicología en la universidad de Almería.

Ha sido uno de los introductores de la terapia de Aceptación y Compromiso aplicada a la psicosis en España, ¿nos podría resumir en qué consiste esta terapia?

La terapia, como su propio nombre indica, tiene dos frentes. Por un lado está la aceptación y por otro lado el compromiso. Se podría pensar que son dos cosas independientes, pero en realidad son solidarias, se ayudan una a otra y no pueden separarse. El lado de la aceptación tiene que ver con el hecho de que la persona deje de luchar contra los síntomas o las experiencias contra las que estaba luchando de una manera infructuosa. Por ejemplo, en el caso de las alucinaciones auditivas, el paciente se enfrenta a ellas, intenta controlarlas, pero son cosas que están ahí, no se pueden fácilmente eliminar (seguramente producto de la historia, de las circunstancias que esa personas haya vivido, cómo las ha enfrentado….). Por su parte, en el lado del compromiso se dirige a la persona hacia aquellos asuntos, metas, objetivos y valores que sean personalmente importantes, que de verdad le interesen. Esto es central en la terapia y se ha ido introduciendo recientemente. Para mí, es uno de los más aspectos importantes. Como dice Nietzsche, “el que tiene un “para qué” en la vida puede soportar prácticamente cualquier “cómo””. Éste sería el objetivo de la terapia. Parece sencillo el planteamiento, aunque después ponerlo en práctica es más complicado.

¿Cuáles son los paralelismos y las diferencias de ACT con otros enfoques?

Yo creo que el más diferente, es el cognitivo-conductual. La terapia cognitivo-conductual se ha centrado en la eliminación del síntoma y ACT lo que muestra son los límites de la intervención psicológica. Los psicólogos clínicos que hayan trabajado con determinados pensamientos o emociones, tarde o temprano se han ido dando cuenta de que la psicología no puede hacer magia ni milagros. Detrás de los pensamientos hay una historia que los ha generado. Además de que la lucha contra los síntomas es infructuosa, cuanto más luchas, más aparece, como el efecto rebote o el efecto boomerang. Por su lado, ACT guarda paralelismos con terapias de corte humanistas existenciales o con la terapia Gestalt.

¿Cuáles considera que son los retos futuros que se debe plantear a ACT?

ACT tiene incorporado el elemento de los valores, que es un logro muy importante, pero a lo mejor no está todo lo desarrollado como se debería. Por ejemplo, se utilizan unas hojas de evaluación, pero están muy sujetas a deseabilidad social. Una de las tareas de los próximos años es intentar evaluar los auténticos valores de la persona, aspecto a veces difícil de determinar en personas con esquizofrenia por toda su historia.

La terapia va relacionada con el modo de entender la esquizofrenia, en este caso, ¿qué aspectos considera que son fundamentales para evaluar y tratar la esquizofrenia?

El primero es entender que la esquizofrenia está unida a la biografía de la persona, no se puede separar lo que está sufriendo ahora la persona de lo ocurrido ni de los mecanismos con que se afrontó. Sería importante no ver los síntomas como algo separado de la historia, sino entenderlos en el contexto biográfico personal. Por lo tanto sería importante valorar qué le ha pasado a esa persona, cómo lo ha intentado resolver y los problemas que le ha ocasionado todo ello. Ver la esquizofrenia como una “trampa”, como una posibilidad humana, es una de las posibilidades para entender y tratar la esquizofrenia en su contexto biográfico.